Pese a las intenciones del gobierno de Giorgia Meloni por limitar el acceso a la ciudadanía italiana, el reciente revés judicial abre una ventana para los que buscan acceder a ella.
Miles de argentinos que buscan obtener la ciudadanía italiana encontraron un nuevo motivo de esperanza tras un reciente fallo de la Corte Constitucional de Italia, que cuestionó las restricciones impuestas por el gobierno y reconoció la validez de la transmisión de ciudadanía más allá de hijos y nietos. Aunque se trata de un caso puntual y resta la resolución definitiva de la Corte Suprema, la decisión fue celebrada por miles de familias afectadas por la reforma.
Hasta marzo de 2025, la legislación italiana permitía acceder a la ciudadanía por la vía del ius sanguinis, es decir, por descendencia, sin límite generacional, siempre que se pudiera probar el vínculo con un antepasado italiano y presentar la documentación correspondiente. Pero una reforma impulsada por el gobierno de Giorgia Meloni modificó ese criterio.
Desde entonces, solo hijos y nietos de italianos nacidos en Italia pueden acceder a la ciudadanía por la vía consular. En cambio, los descendientes de tercera generación o más quedaron obligados a recurrir a la vía judicial, y solo podían hacerlo si presentaban la documentación completa antes del 27 de marzo de 2025.
El fallo de la Corte Constitucional ahora frena esa iniciativa y reconoce que la adquisición automática de la ciudadanía por descendencia sigue siendo válida, incluso para bisnietos y generaciones posteriores. Esto reabre la posibilidad de reclamar la ciudadanía por vía judicial, algo clave para las miles de familias argentinas que habían quedado fuera del proceso administrativo.
Según la gestora de ciudadanías Esther Russo, aunque estos fallos son aún aislados, marcan jurisprudencia y permiten avanzar con nuevos reclamos. “Estamos esperando la resolución de la Corte Suprema después de la feria judicial”, señaló.
El gobierno italiano sostiene que muchas personas en América Latina solicitan la ciudadanía solo para aprovechar los beneficios del pasaporte europeo —en viajes, trabajo y estudios— sin mantener un vínculo real con Italia. Sin embargo, en Argentina se estima que casi un millón de personas tienen ciudadanía o ascendencia italiana, muchas de ellas provenientes de la gran ola migratoria de comienzos del siglo XX.
De confirmarse el criterio del fallo, bisnietos, tataranietos e incluso choznos de italianos podrán seguir reclamando la ciudadanía por la vía judicial, lo que representa un alivio para quienes aún planean iniciar el trámite.
